jueves 1 de octubre de 2009

Uno propio

Mujeres que crecen

La mujer de la que os hablo no se hizo
mayor en una tarde una tarde cualquiera
no le hizo ni siquiera adultísima la noche
del hombre ni la muerte ni el precio de la papa,
le fue creciendo en cambio la infancia en un costado
allí se acumulaban tesoros de valor.

Allí se acumulaban tesoros de valor,
guardaba dromedarios, foquitas, muñecos, a saber
un pájaro saliendo del patio de su casa,
un niño sin un brazo saltando cuatro veces.
Lo mismo cabe decir:
que todos los muñecos sonreían sin embargo
y el pájaro crecía cada día cada día,
dos tardes que tenía le crecieron tanto que
salíéronle los pechos enormes los dos pechos
enormes una mano le servía a esa mujer
de sobra para darla a los perros del oh mundo
guardárselo a su abuelo en la noche que se iba
guardárselo adiosarlo con una sola mano
tocábale el cabello en la noche de los
hombres
tocábale el cabello en la noche de los hombres:
con esa misma mano acariciábamelo a mí.

4 comentarios:

pentente dijo...

bastante bien, tu ida de olla

Luisa Ballentine dijo...

Mire dónde le encontré y qué bonito le encontré.

derian dijo...

es perfecto el poema, no se puede decir nada, armonía total.
me encanta hacer esta analogía:

salíéronle los pechos enormes los dos pechos

nube de una nube negra en cambio tú te fijas

=D =) =( +.+ *.* =D =? =/

Noe dijo...

leer esto en voz alta es una belleza.

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